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Que es un Prospecto

¿Un prospecto? ¿Qué es eso?

¿Sabes que es un Prospecto?

Cuando hablamos de una amplia y sólida estrategia en Marketing Digital o Marketing Tradicional, no podemos dejar de lado a los prospectos. Sin ellos, cualquier campaña o plan publicitario está condenado al fracaso, no importa que tan creativa, innovadora o llamativa sea la idea.

Pero exactamente… ¿Qué es un prospecto?

Aunque pueda parecer confuso al principio, la palabra prospecto hace referencia a una de las ultimas partes de la segmentación y elección de mercados necesaria para encontrar al cliente ideal. Es decir, un prospecto representa al consumidor o contacto que está buscando exactamente el producto o servicio que le ofreces.

Sin embargo, pese a que están muy relacionados entre sí, tampoco debemos confundir un contacto con un cliente y un prospecto; cada uno tiene características que lo hacen único y modifican las acciones necesarias para concretar una oportunidad de venta.

¿En qué son diferentes?

Hay que ser claros en decir que no todos los contactos son clientes, pero todos los clientes en alguna ocasión fueron prospectos, ¿Cómo es esto? Si pudiéramos colocar a todos dentro de un camino recto que recorremos a pie, nos daríamos cuenta que primero veríamos al contacto, luego al prospecto y finalmente al cliente.

Esto significa, que muchas veces uno es resultado de la segmentación o seguimiento del otro. Por ejemplo, cuando se habla de bases de datos, es necesario elegir aquellos contactos que realmente están interesados en los productos y servicios que vendes. Posteriormente, debemos dirigirnos a aquellos que están dispuestos o son capaces de adquirir lo que ofreces.

¿Cómo identifico a un prospecto?

En este punto, podemos decir que ya está claro que un prospecto es un contacto muy interesado en tu producto. Sin embargo, la prospección de un contacto no solo debe basarse en el interés de una persona respecto a lo que ofreces; es necesario considerar otros puntos que resultan claves para poder elegir a la persona que se puede transformar en tu cliente potencial.

Por ejemplo, de nada sirve que alguien esté interesado en tus servicios si no es capaz de adquirirlos o no posee la última palabra a la hora de comprarlos. Así pues, podemos decir que un prospecto no solo debe tener el interés, también debe tener la necesidad y la capacidad para poder conseguir lo que le ofreces.

Para tener mayor certeza de que estas eligiendo un prospecto de una manera correcta, debes considerar contestar algunas preguntas básicas del Marketing como:

¿Cada cuánto compra el interesado? ¿Tu producto satisface sus necesidades? ¿Cómo lo hace? ¿Él contacto tiene la decisión de compra? ¿Cuál es su criterio para comprar algo?

Si no aplicas estas preguntas básicas en la elección de tu prospecto, podrías estar cometiendo un grave error que a fin de cuentas se reflejaría en tus ventas y por ende en tus bolsillos.

Si lo haces y logras elegir correctamente, también debes recordar que el trabajo no está terminado; recuerda que al prospecto se le debe sembrar interés, informarlo de las ventajas que le ofreces respecto a tu competencia y finalmente darle seguimiento para transformarlo en tu cliente.